Capítulo 108.
El ruido del impacto de algo pesado cayendo justo a su lado hace que Arlo abra los ojos y se encoja.
Había estado alerta demasiadas horas y el cansancio lo había derrotado.
Su cuerpo se tensa.
El olor de sangre y carne cruda llega a él y siente ganas de vomitar.
La carcajada del guerrero llega a sus oídos.
— Vaya, así que eres un delicadito. Come, es lo único que te voy a dar.
Arlo trata de tomar un pedazo de carne, lo acerca a su boca pero... la sangre corre por su muñeca, por su brazo y él c