68. ESTO NO QUEDA ASÍ
RIVEN
—Entonces deja que me centre en ti —dijo, empinándose apenas mientras me atraía hacia ella—. Hazme pensar en otra cosa.
No necesitaba repetirlo.
El mundo se redujo al espacio exacto entre su boca y la mía.
La tomé sin delicadeza, sin preguntas, buscando su rendición como si fuera un acto natural, inevitable. Había pasado horas guiando su mente lejos del dolor, desviando su furia, ofreciéndole distracciones calculadas. Mientras ella fue receptora, mientras se dejó llevar... todo estuvo baj