115. MALAS NOTICIAS
LIAM
La vida con los elfos es más simple. O al menos lo parece.
Cuando regresamos al claro donde la fiesta agonizaba, quedaban pocas luces encendidas y apenas algunos grupos conversando en voz baja. Sin embargo, esta vez sí sentí las miradas.
No eran curiosas.
Eran... conscientes.
Los padres de Eliana se levantaron al vernos. El rey descendió los escalones con paso firme. No dijo nada. Y, de manera completamente inesperada, me abrazó.
Me quedé rígido.
No supe qué hacer. En mi mundo los reyes