Mundo ficciónIniciar sesiónPuede que su lobo se haya rendido, pero la bestia todavía consideraba a Nova suya.
—No —dije, aunque el pelaje de mis brazos no retrocedió. Apreté los barrotes de su jaula mientras él se estrellaba contra ellos, una y otra vez.
—No puedes aparearte con ella—, espetó Hunter.
—Lo sé. No lo intento —dije.
La posesividad era inusual en él, pero la violencia sí. No pensé q







