Los ojos azules analizaron por unos segundos hasta que dejó ver una pequeña sonrisa ladina- ¿A qué estás jugando Amara?
A nada simplemente creí conveniente darte un regalo de bodas- Amara también le había mostrado una sonrisa, Alexander estaba a punto de expresar algo más cuándo escucho el quejido de lo que Amara traía en brazos.
Los latidos de su corazón se volvieron uniformes y más cuando vio que estiraba sus pequeñas manitos fuera de la manta.
¡Amara! - La voz del hombre había cambiado dr