Capítulo 22. ¿Mi rostro te parece familiar?
Natalia tomó la manilla de la puerta, la presionó fuertemente para abrirla, pero esta no cedió, abrió la palma de la mano y golpeó con fuerza.
—¡Abran! ¡¿Por qué me encerraron?! Kosta ¡Maldit4 seas idiota! ¡No puedes dejarme aquí! —comenzó a gritar sin dejar de golpear la puerta.
Insistió, no supo por cuanto tiempo, solo sabía que el tiempo transcurría y nadie se acercaba.
—Kosta ¿Cómo puede existir un ser tan malvado como tú? ¡No puedes dejarme encerrada! Por favor, ábreme la puerta, ¡No me g