Capítulo 21. La encerró
Natalia se tragó las pastillas, luego tomó la sábana para cubrirse y se abrazó a sí misma, sin embargo, se propuso a no llorar, no delante de él.
—Ay Natalia, no te hagas la ofendida, la sufrida, no tienes por qué fingir, yo sé bien la clase de mujer que eres, seguro que no es la primera vez, que debes tomarte la pastilla del día después, así que no te hagas la incómoda. Quién sabe con cuantos hombres te revolcaste durante todos estos años, me imagino que hasta dos tuviste al mismo tiempo —espe