Capítulo 20. No quiero ver mi sangre mezclada con la tuya
Natalia cerró los ojos, mantuvo serena la respiración y fingió estar dormida, la persona entró poco a poco y se paró junto a la cama, su olor era inconfundible a una mezcla de cedro, salvia y flor de azahar, era un aroma seductor, picante, la de Vasil, o mejor dicho de Kostantin. Se sentó a la orilla de la cama, por un momento se mantuvo en silencio, como si estuviera luchando consigo mismo, después, tomó el extremo de la sabana y la apartó de ella.
Kostantin la observaba creyéndola dormida, su