Madison James
El día parece ir con buen pie, ya que no veo a Ángel por ningún lugar, al menos aquí en la sala. —
— ¿Me puedes llevar a tu trabajo hoy?— Me pregunta Marco.
—No sé si vaya hoy. — Respondo un mensaje me llega al teléfono.
—El que no abrieras la puerta no sirve de nada, vamos a follar, las veces que me nos dé la gana, porque aunque no lo digas tu cuerpo te delata. — Me escribe Rio, poniéndome el corazón a mil.
—No tienes idea lo peligrosa que puedo llegar a ser, es mejor que te