Rio Li,
Hacemos descender al helicóptero a medio kilometro de la casa, para no alertar a Aron, nos movemos a través de el espeso bosque con lentes de visión nocturna, estamos armados hasta los dientes, ese tipo lamentara haberse metido conmigo, somos solo seis hombre, pero tienen el mejor entrenamiento.
Apenas entro lo hacemos apuntando por todos lados, pero lo único que encontramos es a Damián, sentado en el sofá con una nota en la manos.
“Nos vemos pronto jefe, el valor de su familia acaba de