Madison James
Pasan las horas y no tengo con quien hablar, no me muevo de la habitación hasta que es tarde y el hambre me está matando, saco la comida fría apenas tocada y exploro el Pent—house una increíble vista de Miami de noche se ve a través de la pared de cristal.
No me detengo a observar mucho, entro a lo que creo que es la cocina y abro la nevera, hay un pastel de durazno, mi favorito, lo saco tomo un trozo en un plato me lo como lentamente, esta divino y lo mejor no lo devolví, miro