Nikolai y Ángela suben las escaleras hacia la mansión del abuelo, donde los esperan los padres de James y Mariana, la amiga de Ángela que le genera repulsión.
—Estás lista—, le pregunta Nikolai.
—Más que lista—, responde Ángela con confianza.
Al entrar, reciben una atención gélida. Las miradas de desaprobación y curiosidad llenan el ambiente. La escena se desarrolla con una atmósfera tensa y llena de resentimiento:
Mariana y Ángela se miran con una intensidad que parece cortar el aire. Los ojos