Nikolai se sentó detrás de su escritorio, su rostro tranquilo y confiado. Pero su tranquilidad se desvaneció cuando James irrumpió en la oficina, su rostro enrojecido por la ira y la furia.
— ¡Tú! — gritó James, su voz llena de veneno y odio. — ¡Tú eres el culpable de todo!
Nikolai se levantó de su silla, su expresión cambiando a una de desafío y determinación. Su mirada penetrante se clavó en James, desafiándolo a seguir.
— ¿De qué estás hablando, James? — preguntó Nikolai, su voz firme y calm