El abuelo se acerca a James, su rostro lleno de preocupación.
— James, ¿qué pasa? — pregunta. — Pareces nervioso.
James se encoge de hombros.
— Nada, abuelo. No pasa nada.
El abuelo lo mira con escepticismo.
— ¿Sabes dónde está Nikolai? — pregunta.
James sacude la cabeza.
— No, no sé. No me ha dicho nada.
El abuelo asiente y se vuelve hacia la sala.
James se dirige hacia la salida trasera, su corazón latiendo con ansiedad. Busca un lugar sin muros donde pueda hablar libremente y saca su teléfon