Nikolai entra en la estación de policía, su mirada fija en la figura de James, que está detrás de las rejas. James lo mira con desdén, una sonrisa sarcástica en su rostro. Sus ojos brillan con una mezcla de odio y desafío.
—Vienes a burlarte de mí, ¿verdad? —dice James, su voz llena de veneno. Su voz es baja y suave, pero hay una nota de amenaza que hace que Nikolai se sienta incómodo.
Nikolai se acerca a las rejas, su expresión seria. Su mirada es fría y distante, y su voz es firme y decidida.