Felipe estaba decidido a lograr sus objetivos, sin importar a quién tuviera que utilizar en el proceso. La brisa marina soplaba con fuerza en el muelle, llevando consigo el murmullo de las olas y el eco de la inminente confrontación. Valeria se sentía como si estuviera al borde de un precipicio, lista para saltar, pero sin saber si habría algo que la sostuviera al otro lado. Sativa les había dado un respiro, pero la desconfianza seguía flotando en el aire.
—¿Qué haremos ahora? —preguntó Liam, ro