Mundo ficciónIniciar sesiónDana llegó a la residencia sintiéndose abrumada por los acontecimientos de la gala. La opulencia de la noche anterior aún resonaba en su mente, pero ahora estaba de vuelta en la fría realidad de su hogar. Al entrar, la sirvienta la vio y se acercó con una sonrisa cordial.
—¿Desea que prepare la mesa, señora? —preguntó la sirvienta, con una amabilidad que contrastaba con el peso que Dana sentía en su pecho.
—No, gracias. No tengo hambre —respondió Dana, sintiendo que la simple id







