Salió de la habitación, sintiendo que el aire fresco la envolvía. Necesitaba un respiro, un momento para procesar todo lo que había sucedido. La cena había sido un campo de batalla, y aunque había logrado defenderse, sabía que la guerra apenas comenzaba.
Se dirigió a su habitación, donde se dejó caer en la cama. “¿Qué voy a hacer?” se preguntó, sintiendo la angustia apoderarse de ella. Sabía que debía ser fuerte, pero la presión de la situación la estaba desgastando.
Mientras tanto, en el comedo