Dana dejó la cafetería sintiendo una mezcla de alivio y ansiedad. Había tomado una decisión importante al enfrentar a Felipe, pero sabía que las repercusiones apenas comenzaban. Con determinación, se dirigió a la residencia de Cairo. Sabía que necesitaba hablar con él, compartir lo que había sucedido y buscar consejo.
Cuando llegó, la mansión de Cairo la recibió con su habitual elegancia. Era un lugar que siempre le había gustado, decorado con flores frescas y rodeado de árboles frondosos. El p