Dana se encontraba en un mar de confusión. Frente a ella estaba Felipe, su enemigo, pero también el hombre que había capturado su atención de maneras que nunca había imaginado. La pistola aún pesaba en su mano, un recordatorio tangible de la tensión que había estado acumulándose entre ellos.
_ “Nos casamos dentro de un mes”, dijo Dana con determinación, rompiendo el silencio. “Haz los preparativos. Un fallo más, Felipe, y tu vida me vale”.
Felipe sintió un nudo en el estómago. No era solo el mi