Crono estaba extasiado, saboreando la sangre de Freya en su boca. Después de morderla, comenzó a lamerle la herida. Luego, elevó su mirada fría, y sus ojos eran tan oscuros como la noche, clavándose en los de ella.
—Nunca volverás a escapar de mí, Freya. Ahora eres mía, y te encontraré dondequiera que vayas. No te voy a perdonar que mis hijos no hayan tenido conexión con su padre. ¿Cómo ibas a permitir que mis hijos fueran unos bastardos? Que los privaras de ser reconocidos como legítimos descen