Damara le dedicó una sonrisa agradecida. Le reconfortaba saber que Freya había regresado y había ayudado a su hijo. En el fondo, solo anhelaba una cosa: que ambos pudieran hablar, sanar las heridas y volver a estar juntos. Sabía que su hijo la amaba, y por el bien de sus nietos, esperaba con todo su corazón que fueran una familia.
Mientras tanto, Freya se sentía incómoda, pero un pensamiento cruzó su mente y preguntó:
—¿Dónde está Palas?
En ese momento, Crono se percató que desde que aparecieron