Mundo ficciónIniciar sesiónEl viernes amaneció con una niebla baja que no era neblina sino algo más denso, más decidido, de esa clase que borra los contornos de los edificios y convierte la ciudad en una acuarela de sí misma: los colores todavía presentes, las formas apenas sugeridas, todo el mundo existiendo en una versión ligeramente más ambigua de lo habitual. Ximena lo miró desde







