Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mansión se alzaba ante Victoria como un mausoleo de mármol y cristal, cada ventana iluminada proyectando sombras alargadas sobre el jardín perfectamente cuidado. El taxi se alejó con un rugido del motor que resonó en el silencio de la noche, dejándola sola frente a las puertas de hierro forjado que conocía tan bien. Sus manos temblaron mientras ajustaba el bolso en su hombro, consciente de que cada segundo que pasaba la acercaba más al momento en que tendría que interpretar el papel más difícil de su vida.
Gabriel la esperaba en el umbral, vestido con un traje gris oscuro que acentuaba la palidez de su rostro. Sus ojos la recorrieron de arriba abajo con una intensidad que la hizo estremecerse, como si pudiera leer cada uno de sus pensamientos.
—Llegaste puntual —murmuró, haciéndose a un lado para permitirle entrar—. Siempre aprecié esa cualidad tuya.







