Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa luz de abril entraba oblicua por los ventanales de seguridad de la Oficina de Libertades del Centro de Reinserción Social Topo Chico, proyectando rectángulos pálidos sobre el escritorio metálico donde descansaba el expediente que marcaba el final de cuatro años de encierro. Rodrigo Santibáñez observaba ese folder manila con la misma cautela que había aprendido a aplicar a cada interacción, cada palabra, cada gesto durante su ti







