Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de agosto entraba oblicua por los ventanales del Juzgado Familiar No. 3, proyectando rectángulos dorados sobre el suelo de mármol que Victoria había pisado demasiadas veces. Dos meses habían transcurrido desde la última audiencia, sesenta días que se habían sentido simultáneamente como una eternidad y un parpadeo. Ahora, sentada en la misma banca de madera pulida donde había esperado tantos veredictos, Victoria descubri&oac







