Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl despacho del Fiscal Romero ocupaba el tercer piso del edificio del Ministerio Público en la Avenida Constitución, un espacio funcional que había presenciado confesiones, negociaciones y traiciones suficientes para llenar bibliotecas enteras de expedientes criminales. Las paredes color beige exhibían diplomas enmarcados y fotografías oficiales que documentaban una carrera de veintidós años persiguiendo justicia en un sistema donde la lí







