Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa Sala 3 del Juzgado Familiar olía diferente aquella mañana. No era el aroma habitual a papel viejo y desinfectante que Victoria había aprendido a asociar con estos espacios donde se decidían destinos. Había algo más denso en el ambiente, una tensión eléctrica que hacía que cada respiración se sintiera como inhalar vidrio molido.
Victoria ajustó el traje sastre azul marino que había elegido espec&iacut







