Mundo ficciónIniciar sesiónLa voz de Isabela quebraba el silencio sepulcral de la Sala 4 como cristal estrellándose contra mármol. Victoria observaba desde su asiento junto a Alejandro, cada músculo tenso bajo el traje sastre azul marino que había elegido esa mañana pensando que proyectaría fortaleza profesional. Ahora se sentía como un disfraz demasiado ajustado, restrictivo, inadecuado para contener la tormenta que rugía bajo su piel.
—¿Puede







