Mundo ficciónIniciar sesiónLa transmisión llegó a las 3:47 de la madrugada como un susurro digital que atravesó medio mundo en milisegundos. Victoria observaba las pantallas del búnker tecnológico en el sótano de Torre Santibáñez mientras líneas de código verde fosforescente se desplegaban como venas pulsantes sobre fondo negro. Santiago Méndez tenía los dedos suspendidos sobre el teclado, inmóvil, como si cualquier movimiento pu







