Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia continuaba golpeando las ventanas del rancho con una persistencia que parecía burlarse de la desesperación que se respiraba en el interior. Victoria mantenía la mirada fija en Alejandro, quien negaba con la cabeza de forma casi imperceptible, sus ojos suplicándole que no aceptara los términos de Gabriel.
—No lo hagas —murmuró Alejandro, su voz apenas audible por encima del repiqueteo de la lluvia.
Victoria sinti&oac







