Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa de Victoria se había transformado en un búnker improvisado. Las cortinas permanecían cerradas, las luces encendidas creaban un resplandor artificial que contrastaba con la oscuridad exterior. Alejandro había llegado primero, seguido de Patricia con las gemelas dormidas en sus brazos, y finalmente Diana, cuyo rostro reflejaba la misma tensión que permeaba el ambiente.
Ricardo fue el último en llegar, sus pasos vacilantes mientras cruzaba







