Mundo ficciónIniciar sesiónDesde detrás de la puerta de su habitación, Ilán, donde permanecía encerrado, escuchó todo lo que sucedía. Más tarde, la nana Marina se lo completaría. Según lo que ella misma le contó, apretó la bolsa de manzanas contra su pecho, sintiendo su pulso en las sienes. Cada palabra intercambiada con Amaya era un paso en un campo minado; cada respuesta, un intento de evitar una explosión. Pero en su interior,







