139. LA LLAMADA DE LOS PADRES
El sonido de mi teléfono interrumpió mis pensamientos. Una llamada entrante me hizo apresurarme a responder; era una videollamada de mis padres adoptivos.
—¿Mamá, has aprendido a usar el teléfono? —pregunté con asombro.
—Hola, Leila, qué hermosa te ves, hija —respondió mi madre con un tono nervioso—. Y no, no fui yo, fue este chico, tu compañero de la escuela, míralo aquí —dijo, haciendo espacio para que un apuesto joven apareciera en la cámara.
—¿Andrew? ¿Qué haces en casa de mis padres? —preg