108. FELICIDAD
Los días tejían sus hilos invisibles, convirtiéndose en semanas y, a su vez, en meses. Ivory y yo habíamos renacido de nuestras cenizas, consolidándonos una vez más como el matrimonio más distinguido y célebre de nuestra época. Habiendo superado todas las adversidades, ahora caminaba a su lado con paso firme y seguro. Ella no solo había recuperado su posición preeminente en el mundo de la moda, sino que, además, había elevado su estatus gracias a audaces proyectos junto a diseñadores emergentes