Esa noche, después de mucho tiempo, Jacob pudo dormir satisfecho, sentía la tranquilidad que durante meses le había quitado el imaginar que su plan no diera resultados. En la mañana, al despertar se sentía renovado y con una amplia sonrisa preparó el café, el cual bebió al frente de su ventana, la cual le daba un perfecto panorama de la ciudad. Después de haber disfrutado de su café decidió ir a su oficina.
—Buenos días —Verónica, como está. —Este es un bonito día, presiento que tendremos un ex