—Señores Garcías, debo decirles que ustedes están muy equivocados. Aunque este documento ha sido editado de la mejor manera posible, es un documento falso y aún cuando esté fuera verdadero no hay nada que quitarle al señor Jacob —revelo Martín—. Cómo ustedes no lo sabían, les diré, no tiene ninguna posesión, que pueda quitarle y si tienen duda de eso puedo mostrarle todos los documentos, él cedió todas sus posesiones a otra persona, por lo que ustedes no tienen nada de que hacerse propietarios.