El hombre había dormido plácidamente, después de haberse despedido de la mujer, la de la cual se sentía atraído, ella también se había ido nuevamente a la cama, trató de dormir aunque un poco más angustiada, por lo menos lo había podido hacer, había logrado controlar el miedo, que le producía el lugar.
Mientras dormía, los Garcías, se habían quedado celebrando toda la noche, con aquella botella de champagne y un poco de pizza, no tenían para más, se habían acostado en la madrugada, disfrutando