~Especial Tomás~
—¿Podríamos hablar, jefe?
Mascullo, abriendo la puerta de su oficina.
—Por supuesto, agente Tomas. Se puede sentar.
Me ofrece con amabilidad.
Si supiera que soy el jefe de una organización de mafiosos no estaría siendo tan amable como lo es, es un viejo imbécil que no muere para quedarme con su puesto.
—¿De qué quiere hablar?
—Sobre Analía, me parece que es importante —hablo, mientras lo miro—. ¿A usted le parece conveniente que siga en la misión? Parece desconcentrada, desa