Elizabeth Morgan
En horas de la mañana me permiten ver a Aron, aun no reacciona y está conectado a varios aparatos que se encargan de revisar que sus funciones vitales se encuentren estables.
El sonido de su corazón inunda todo el espacio, me acerco y tomo su mano fría, siempre he sido una mujer fuerte, o por lo menos eso es lo que trato de aparentar delante de la gente.
—No se te ocurra dejarme sola en este momento, después de darme semejante paquete. — Comienzo a decir, el está acostumbrado a