PDV de Nadia
La mañana después fue ordinaria.
Eso fue lo primero que noté. Sin incomodidad, sin recalibración, sin mirarnos de reojo intentando descubrir qué había cambiado. Julian hizo café, yo le di de comer a Elise, él hizo las tostadas, yo le robé la mitad sin preguntar y él hizo más sin comentar.
Ordinario. Como si siempre hubiera sido así.
Lo cual supuse que, en la versión de nosotros que estábamos construyendo, así había sido.
Priya lo notó en el trabajo el miércoles.
No porque dijera nad