Capítulo 31
Mariana luchó por liberarse, pero la fuerza de Mauro era abrumadora. Su mente trabajaba a toda velocidad, buscando una forma de escapar.
—¡Déjame ir! —gritó, su voz cargada de rabia y desesperación.
Antes de que Mauro pudiera reaccionar, la puerta se abrió con violencia, y Fernando apareció en el umbral.
—¡Suéltala ahora mismo!
Mauro vaciló por un instante, pero fue suficiente para que Mariana se zafara y corriera hacia Fernando.
—¡Lárgate de mis tierras! No he terminado —Ma