A la mañana siguiente, desperté sola, con el cuerpo adolorido y cubierto de un sutil recuerdo de la noche anterior. Una sonrisa se dibujó en mis labios al rememorar todo lo que había hecho anoche. Me levanté lentamente, notando una pequeña mesa de madera con fruta fresca y una bañera llena de agua cristalina. ¿Cuándo habían traído todo esto? Estaba tan cansada que no me di cuenta, pero qué bueno que él había traído todo eso, porque sentía mucha hambre y también quería darme un baño; sentía mi c