Ivar, sus hombres y yo habíamos migrado nuevamente, y se suponía que esta sería la última parada antes de regresar a Inglaterra. Con lo que él había obtenido y teniéndome a mí, le sería fácil apoderarse de ese territorio. Ivar se detuvo con sus hombres, y mañana retomaríamos el camino hacia esa última aldea. Pero hoy debíamos dormir bajo las estrellas.
— Quiero darme un baño. Y antes de que digas algo, vi un pequeño lago cerca. Me llevarás tú, o me iré sola — le exigí a Ivar.
Él me agarró del b