Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana llegó despejada, con esa luz particular del invierno egipcio que no calienta sino que simplemente existe, horizontal y pálida, deslizándose por las ventanas altas de los aposentos como si no tuviera prisa por ningún destino. Neferet llevaba despierta desde antes del alba, sentada en el borde de la cama con las rodillas recogidas contra el pecho, escuchando los sonidos del palacio despertar a su alrededor: el paso de los guardias en el corredor, las voces lejanas de los sirvientes en







