Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana del consejo llegó con el peso específico de las cosas irrevocables.
Neferet lo supo desde el momento en que abrió los ojos y encontró la luz del amanecer cayendo oblicua sobre el suelo de piedra pulida, proyectando sombras largas que apuntaban hacia la puerta como dedos de advertencia. Se había despertado antes que Amenhotep, lo cual era inusual. Él tenía el don de los soldados, ese sueño ligero y eficiente que te







