Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana del consejo llegó con el peso particular de las cosas que ya estaban decididas.
Neferet lo supo desde que el primer rayo de luz cruzó las ventanas altas de sus aposentos: había una calidad distinta en el silencio del palacio, la tensión de una cuerda antes de que el arco dispare. Se vistió sin prisa, dejando que Satiah le trenzara el cabello con los pines de lapislázuli que Amenhotep le había regalado en el segundo mes d







