Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana tenía el peso quieto de las cosas que se aprenden demasiado tarde.
Satiah había llegado antes del amanecer, cuando el palacio todavía dormía con ese sueño ligero y vigilante que nunca era del todo descanso. Había entrado sin llamar —un privilegio que Neferet le había concedido sin pronunciarlo en voz alta, simplemente dejando la puerta sin pestillo— y se había instalado junto a la ventana con la econom







