El acceso al antiguo acueducto no estaba marcado en ningún mapa actual. No había señales, ni símbolos, ni advertencias visibles. Solo una abertura baja entre dos muros de piedra erosionada, cubierta de musgo negro y raíces secas, como una herida olvidada por la ciudad misma.
Noctara descendió primero, sin soltar a Thallia. Cada paso resonaba hueco, como si el túnel no fuera completamente sólido. El aire era espeso, cargado de un olor metálico antiguo, mezcla de óxido, agua estancada y algo más