Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche era densa como un velo de luto sobre el bosque. Las sombras danzaban entre los árboles retorcidos, y las ramas altas ocultaban la tenue luz de las estrellas. Solo la luna, blanca y redonda como el ojo vigilante de la Diosa, parecía ser testigo de los pasos de las cuatro mujeres que se deslizaban por la espesura como espectros determinados.
A la cabeza del grupo caminaba Lyanna Beaumont, la Peeira de los Animales. Su túnica de cuero se







